Muchas, muchísimas cosas han pasado en este interesantísimo GP de Australia 2010, por lo que quiero comenzar pidiendo disculpas por anticipado porque acaso alguna se me haya escapado y pudiera tener su importancia en la valoración realizada. Trataremos de analizar en este artículo el desempeño de cada uno de los pilotos, en función de las posibilidades del coche que manejan y de la estrategia que su equipo les ha diseñado, que ya fue ayer objeto de análisis pormenorizado. Las diferentes condiciones de la pista motivadas por la fina lluvia intermitente han convertido este GP en una carrera más de piloto que de monoplaza, donde cada uno ha podido mostrar sus virtudes... y sus defectos.